LO DIVERTIDO DE CRECER

Un hermoso día de verano mientras jugaba con mi mamá baloncesto me pregunté: ¿Cómo será crecer? Y tú, ¿sabes la respuesta?, acompáñame en esta aventura y verás qué divertido es crecer. Cuando era muy pequeña, no sabía caminar, no podía hablar, ni comer sola. A medida que iban pasando los días empecé a gatear y recorría cada espacio de la casa. Después aprendí a hablar y a comer sola. Pero, ¿cómo lo hice? Cuando aprendí a comer mi mamá empezó a darme ricos platos, los que más me gustaban eran: sopas, frutas y ensaladas. Mamá dice que cuando probé la papaya arrugué mi cara porque era un sabor desagradable, con las verduras fue diferente, pues me las comí todas sin problema, aunque ahora de grande no me gusta el pepino. Mi hermano mayor Camilo me enseñó a hablar con: canciones, cuentos y a veces me hablaba y yo repetía lo que él decía. Pronto aprendí a hablar y nadie me callaba. Aprendí a pedir ayuda, hacía muchas preguntas y también aprendí a hacer amigos.

Mi papá con amor y paciencia me enseñó a dar mis primeros pasos, me sostuvo en sus brazos y en el parque me mostró paso a paso como poder caminar, al inicio lloré porque tenía mucho miedo y temor, de pronto un día soltó mi mano y me dio seguridad para avanzar, tú puedes, me dijo; entonces empecé a caminar, no lo hice a la primera, tuve que intentarlo una y otra vez, tuve caídas, lloré, y lo intenté muchas veces, hasta que lo logré, y cuando lo logré, corrí hasta él muy feliz. El miedo nuevamente volvió a mí un día que salí corriendo, llegué a unas escaleras que tenía mi casa y ahí paré, pues me aterrorice al ver esa pirámide tan grande y los escalones tan inalcanzables que dudé mucho, empecé a escalar, subí tres escalones y vi hacia abajo y fue tan horrorosa la altura que empecé a llorar desesperada, mi mamá llegó corriendo y me abrazó, pasaron así varios días en que no volví a intentarlo. Hasta que un buen día nuevamente lo intenté, empecé a escalar la montaña de escaleras, mis manos sudaban, mi corazón latía muy rápido; pero seguí subiendo, me faltaban unos cuantos escalones y en un abrir y cerrar de ojos rodé por las escaleras, mi mamá corrió a auxiliarme, pero era tarde, por mi cara y mis piernas corría sangre, lloré tanto ese día que me dormí en sus brazos. Así pasaron los días, me recuperé de mis raspaduras, moretones y dolor y nuevamente decidí intentarlo, subí el primer escalón y paré, pero había algo arriba que me inquietaba, así que seguí subiendo y subí y subí hasta que llegue a la cima, fue tanta la alegría que sentí que gritaba y saltaba, mamá aplaudió mi logro, de ahí en adelante fue muy fácil correr, saltar, patinar y hacer otras cosas divertidas que hago hasta el día de hoy. Así aprendí que crecer es muy divertido, el amor y paciencia de tu familia y los amigos son regalos muy valiosos. 

Recuerda que la vida te pone muchos obstáculos y la forma en que decidas resolverlos te ayudará a seguir creciendo y avanzando cada día.

AUTORA: PAULA GABRIELA ALFONSO CASTILLO

Grado 302

Directora: Nubia Pineda Camacho